La falta de examinadores dificulta sacar el carnet de conducir

Sacarse el carnet de conducir en España se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos. Largas listas de espera, falta de examinadores de la Dirección General de Tráfico (DGT) y un sistema de formación que muchos consideran insuficiente. Existe un colapso en autoescuelas de todo el país. Desde Ourense hasta Málaga, pasando por León, Córdoba, Castellón o Navarra, miles de aspirantes esperan meses para poder presentarse a las pruebas prácticas, generando frustración, sobrecostes y desigualdad territorial.

En este artículo analizaremos las causas principales de este problema, su impacto en alumnos, autoescuelas, y las posibles soluciones que se plantean para mejorar la situación.

La falta de examinadores dificulta sacar el carnet de conducir en España

Un cuello de botella: la falta de examinadores

La raíz del problema está en la escasez de examinadores de la DGT. Según los datos publicados por diversos medios, el número de profesionales disponibles ha caído en los últimos años. Además, los que están en activo realizan un 25% menos de exámenes diarios que antes. Por lo tanto, se provoca retrasos de entre tres y seis meses en provincias como Vigo, Castellón o Zaragoza.

En lugares como Guipúzcoa, los alumnos incluso viajan a Soria para poder examinarse antes. En Córdoba, Málaga o Cádiz, las autoescuelas denuncian que están “al límite” por la acumulación de alumnos, con más de 10.000 personas en lista de espera solo en la provincia de Cádiz.

Consecuencias para alumnos y autoescuelas

La falta de examinadores no solo retrasa el proceso, también genera efectos económicos y emocionales significativos. Los alumnos deben seguir pagando clases prácticas para no perder el nivel, lo que incrementa el gasto total para obtener el carnet. Al mismo tiempo, la incertidumbre prolongada genera estrés y frustración en quienes necesitan el permiso para trabajar o estudiar.

Las autoescuelas también sufren las consecuencias: la acumulación de alumnos sin poder examinarse limita la entrada de nuevos, comprometiendo la viabilidad de muchos centros. A esto se suma la desigualdad territorial, ya que en algunas provincias las esperas son mucho más largas, lo que obliga a muchos aspirantes a desplazarse cientos de kilómetros para examinarse.

Formación de calidad en entredicho

Otro aspecto clave es la preparación de los alumnos. Según datos recientes, seis de cada diez pruebas no son aptas, lo que refleja deficiencias tanto en la enseñanza como en la gestión de tiempos. Las clases prácticas suelen ser insuficientes o mal orientadas, y muchos alumnos se presentan sin estar preparados debido a la presión que generan las listas de espera. A ello se suma la escasez de recursos humanos en las autoescuelas para atender a tantos estudiantes a la vez.

Aunque desde la DGT se insiste en que no se rebajará el nivel de exigencia, los expertos señalan que la formación debería reforzarse con nuevas metodologías, como el uso de simuladores de conducción o herramientas digitales que complementen la enseñanza práctica.

Posibles soluciones sobre la mesa

El colapso en la obtención del carnet de conducir ha generado debate en instituciones y asociaciones del sector. Entre las propuestas que se plantean destacan:

  • Contratación de más examinadores. La DGT reconoce la necesidad urgente de ampliar la plantilla y estudia procesos de selección.
  • Funcionarios de refuerzo. El Parlament ha propuesto que funcionarios con formación específica puedan actuar como examinadores.
  • Redistribución de recursos. Reorganizar los examinadores entre provincias para aliviar los territorios más colapsados.
  • Mejora de la formación. Incorporar simuladores, plataformas online y nuevas metodologías para reforzar la preparación.
  • Planificación más eficiente. Evitar la concentración de pruebas en verano, cuando la demanda se dispara.

Puntos clave del problema

La calidad en la educación en las autoescuelas es fundamental porque no solo determina la posibilidad de aprobar el examen, sino que también forma conductores responsables y seguros en la vía pública. Una enseñanza bien estructurada, con instructores preparados y recursos adecuados, garantiza que los alumnos adquieran hábitos de conducción correctos, reduzcan los riesgos de accidentes y afronten con confianza diferentes situaciones de tráfico. En definitiva, los puntos claves del problema son:

  • La espera para examinarse del práctico que en algunas provincias a seis meses.
  • Escasez de examinadores: los actuales realizan un 25% menos de pruebas que antes.
  • Más de 10.000 alumnos en lista de espera en Cádiz.
  • Seis de cada diez aspirantes suspenden el examen de conducir.
  • Las autoescuelas denuncian que están al borde de la ruina.

Como hemos mencionado, La DGT descarta rebajar la exigencia para aprobar y señala la necesidad de buscar soluciones estructurales.

¿Cómo es la situación en Zaragoza?

Durante el verano de 2025, Zaragoza experimenta una saturación sin precedentes: altas demandas en exámenes teóricos y prácticos, bajas médicas entre examinadores y cierres en agosto han provocado tiempos de espera que superan los dos meses para muchos aspirantes

Por ejemplo, una joven de 23 años cuenta que tras suspender en febrero, la nueva cita fue reprogramada varias veces (junio, julio) y finalmente pospuesta hasta septiembre. Además, de los 19 examinadores previstos para la capital aragonesa, solo 13 estaban operativos, realizando actualmente unas 11 pruebas prácticas diarias frente a las 16 que se realizaban antes, lo que genera un colapso “no soportable” elperiodicodearagon.com.

Perspectivas

La crisis se agrava debido a jubilaciones, bajas de larga duración y traslados, que no se han cubierto adecuadamente.

Según Sergio Olivera, presidente de la Asociación Provincial de Autoescuelas de Zaragoza, este verano se registran esperas de más de tres meses para iniciar las prácticas en Zaragoza, algo «que nunca había pasado en Aragón» EL ESPAÑOL.

No obstante, hay previsión de que la situación comience a aliviarse a finales de agosto y septiembre, con la incorporación de nuevos examinadores (tres fijos y un interino) derivados de una oferta de empleo público de 102 plazas a nivel nacional

En resumen, la falta de examinadores y la escasa calidad de la formación han convertido la obtención del carnet de conducir en España en un proceso lento, caro y desigual. El impacto es evidente: alumnos frustrados, autoescuelas en crisis y una sociedad que necesita más conductores preparados para su movilidad y desarrollo económico.

La solución pasa por aumentar la plantilla de examinadores, mejorar la gestión territorial y reforzar la calidad de la enseñanza en las autoescuelas. Solo con un esfuerzo conjunto entre la DGT, las instituciones y el sector de la formación vial se podrá garantizar que el acceso al carnet de conducir vuelva a ser un proceso ágil, justo y de calidad.

En este escenario, resulta clave destacar el papel de aquellas autoescuelas que mantienen altos índices de éxito. Autoescuela S1, por ejemplo, se ha consolidado durante más de un año entre las tres primeras clasificadas a nivel nacional, según datos de la DGT, con más del 84% de aptos en la primera convocatoria. Estos resultados evidencian que la formación de calidad es posible y que invertir en una enseñanza rigurosa reduce tiempos, costes y frustraciones para los alumnos.

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